Leer mi historia completa
Soy Asmae Díaz, nacida en Marruecos, en un pequeño pueblo entre las montañas, frente al mar. Allí transcurrieron mis primeros años, rodeada de animales, naturaleza y una forma de vida que hoy recuerdo con ternura.
Crecí entre montañas que parecían abrazar el horizonte, con el mar frente a mí y una tranquilidad que formaba parte de lo cotidiano. En aquel entorno encontraba algo que, con el paso de los años, he aprendido a reconocer: la sakina, esa serenidad que habita en el corazón, y la fitrah, esa disposición natural con la que Allah nos creó.
Mi historia cambió cuando, con tan solo nueve años, llegué a España junto a mi familia, formada por siete personas, en plena crisis económica de 2008. Llegamos a un lugar nuevo, sin conocer el idioma, sin saber cómo desenvolvernos y con la necesidad de empezar de nuevo.
La adaptación me marcó. A las dificultades propias de crecer se sumaba el reto de encontrar mi lugar como musulmana, de comprender un entorno diferente y de aprender a caminar entre dos mundos sin perder de vista quién era.
Dejar atrás las montañas, el mar y aquella tranquilidad fue duro. Con el tiempo comprendí que no añoraba únicamente un paisaje: también añoraba lo que aquel lugar despertaba en mí. La sencillez. El silencio. La posibilidad de estar presente.
Mi fe en Allah fue una fuente de esperanza, orientación y fortaleza. No significa que todas las dificultades desaparecieran. Significa que, incluso en medio de la incertidumbre, la relación con Allah seguía siendo una referencia a la que volver.
La sakina no pertenece únicamente a un lugar. También puede ser un regalo que Allah hace descender sobre el corazón. Y la fitrah no es una vida sin heridas. Es una disposición natural hacia la que podemos volver, recordando quiénes somos y orientando la vida hacia lo que verdaderamente importa.
El camino hacia la psicología
Mi recorrido académico comenzó con la Educación Secundaria Obligatoria, continuó con Bachillerato y después con un ciclo formativo de grado superior. Finalmente, llegué a la universidad para estudiar Psicología.
Durante cuatro años, el camino implicaba a menudo pasar dos horas o más en transporte para llegar a clase, entre trenes, esperas y retrasos. Cada etapa me enseñó algo sobre la constancia, la paciencia y la importancia de seguir avanzando incluso cuando el camino parece largo.
Estudiar Psicología me permitió acercarme a la complejidad del ser humano: emociones, pensamientos, comportamientos, relaciones y formas de afrontar la vida. Aprendí a mirar más allá de lo que una persona muestra, y a preguntarme qué puede haber detrás de una reacción.
Al terminar la carrera, sentía que todavía había preguntas que necesitaba explorar. Quería comprender cómo la fe podía orientar el autoconocimiento, la responsabilidad personal y el cuidado del alma. Así continué acercándome al conocimiento islámico, a la purificación del corazón y a la muhasaba, el examen consciente de una misma.
Este camino no me ha dado todas las respuestas ni me coloca por encima de nadie. Me recuerda que también soy una persona en aprendizaje, que necesito revisar mis intenciones y volver a Allah una y otra vez.
Por qué nace Volver a tu fitrah
Nace del deseo de crear un espacio donde una mujer pueda detenerse, escucharse y comprenderse sin sentirse reducida a sus dificultades. Un espacio donde la espiritualidad no quede separada de la vida cotidiana, y donde el crecimiento personal también requiera humildad, paciencia y constancia.
No pretendo ofrecer una fórmula para sanar todas las heridas ni decirte cómo debe ser tu camino. Quiero compartir conocimientos, herramientas de reflexión y un acompañamiento respetuoso.
Alhamdulillah por cada etapa, incluso por aquellas que no comprendí mientras las atravesaba.
Con cariño,
Asmae Díaz